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8 dic. 2005

Educar para integrar, o el síndrome de edelweis

ISABEL CANTÓN MAYO CATEDRÁTICA DE DIDÁCTICA Y ORGANIZACIÓN ESCOLAR
(PUBLICADO EN LA TRIBUNA DE OPINIÓN DEL DIARIO DE LEÓN EL 26 DE NOVIEMBRE DE 2005)

LOS SUCESOS de estos últimos días en Francia, de donde acabo de regresar, han concitado una unánime sorpresa en el cuerpo social asentado plácidamente en su corazón y en sus asuntos. ¿Qué puede ocurrirles a los adolescentes de la periferia de París para armar tanto revuelo y hacer tanto ruido? Y lo más importante, ¿podría extenderse esto a España por el llamado efecto dominó? Empecemos por la segunda pregunta. Los inmigrantes que llegaron a Francia en los años sesenta, como los que han llegado a España en la última década, aceptaron sin rechistar y hasta agradecidos los trabajos que los autóctonos no querían realizar, por ejemplo, limpiar las calles o lavar coches. El modelo francés de integración se jactaba del respeto a la lengua y las costumbres de los inmigrantes, frente al estadounidense que imponía ambas; el modelo francés creó guetos y el estadounidense olvido de la propia identidad. Pero el modelo francés de integración ya tuvo que ser retocado al promulgar la famosa ley del velo: y ahora vemos que el resto también hace aguas, ya que no hubo tal integración; bajo esa palabra hubo más bien despreocupación: en la periferia de París conviven las tradiciones africanas más rancias (poligamia o ablación del clítoris) con los cibercafés y los guetos. Ha pasado una generación y los hijos y nietos de aquellos resignados trabajadores no se han integrado en el sistema escolar, pero son franceses con todos los derechos y como ellos, tampoco quieren lavar coches ni limpiar calles. Por eso queman los coches y arrasan la calle ante el asombro y el rechazo sociales. Reclaman trabajos cualificados, bien pagados y con acceso prioritario; es decir, con discriminación positiva; sin cuestionarse la necesaria preparación previa; mientras que la postura del gobierno, y la de nuestro presidente allí de visita, se expresaba con el tópico: tolerancia cero. En nuestro caso este problema tardará una década o más en estallar, pero será más explosivo: la inmigración ha entrado en España más de prisa que en Francia, atraída por el famoso efecto llamada y por la situación geográfica. Pero llegará, sin duda, y en parecidos o similares términos que el francés. El análisis de la segunda pregunta es más complejo. Desde un punto de vista pedagógico, como es el nuestro, creemos que se necesita una revisión en tres círculos concéntricos e interrelacionados: familia, escuela y sociedad.Las familias de estos adolescentes se mueven en la ambigüedad ya que por un lado, mantienen tradiciones de sus países y por otro, adoptan sólo a medias la cultura dominante del país de acogida. Los padres carecen de autoridad ante sus hijos de los que no han podido conseguir que aprovechen la escolaridad pero a los que dotan de teléfonos móviles que les sirven para convocar las movilizaciones. Ven impotentes cómo sus hijos emprenden acciones antisistema en una especie de fatalismo que ellos no aprueban. Pero el problema viene de lejos: leyendo estos días para explicar el hecho tan inesperado la pedagogía de la indignación de Paulo Freire, encuentro algunas razones para la violencia ejercida por los adolescentes. Hay en estas cartas pedagógicas algunas explicaciones para el caso: la primera la rabia por no poder intervenir en la configuración de la sociedad; la segunda, el deseo de desmontar el inmovilismo que les impide la emancipación; la tercera que pudiera parecer contradictoria, y quizá lo es, pero señala en palabras de Freire: «A mi me dan pena y me preocupa cuando convivo con familias que experimentan la «tiranía de la libertad» en la que los niños lo pueden todo: gritan, rayan las paredes, amenazan a las visitas a la vista de la autoridad complaciente de los padres, que se creen campeones de la libertad». Freire destaca la falta de referencia paterna que imponga normas de vida, de disciplina y convivencia sin sentirse culpable por ello. El segundo círculo lo hemos situado en la escuela. Se ha escrito mucho en los últimos tiempos sobre el milagro finlandés a raíz de sus buenos resultados en el informe PISA. Frente a las pedagogías complacientes basadas en el romanticismo alemán del S. XIX del aprendizaje sin esfuerzo, basado en la impregnación, tenemos la pedagogías más racionalistas basadas en la disciplina y el esfuerzo personal para aprender. Los presupuestos de una u otra línea determinan claramente la misión de los centros educativos: en el primer caso, con la impregnación, los niños van a la escuela a divertirse, a jugar y a ser felices, algo aprenderán por añadidura; en el segundo van a instruirse, con esfuerzo, con disciplina y con trabajo para aprender e instruirse decididamente con los saberes acumulados por la cultura y la historia. Hay ejemplos de países que han adoptado una y otra línea: la pedagogía complaciente argentina, frente a la pedagogía exigente chilena. En España vivimos las décadas de la posguerra y los primeros años de democracia con el segundo modelo, quizás exagerado y endurecido, lo que nos facilitó que, por reacción, entrásemos a partir de la LODE, y sobre todo de la LOGSE, en una alegría pedagógica basada en el primer modelo: la impregnación como método básico de enculturación escolar y no los aprendizajes esforzados y sistemáticos. Algunos pedagogos llamamos la atención sobre las consecuencias, y entre ellos elijo a Savater en su obra El valor de educar, por su lucidez: a la escuela se va a esforzarse y a aprender; para jugar, los niños se bastan y se sobran solos. Los resultados los tuvimos en poco más de una década: los objetores escolares, la irresponsabilidad de los propios actos, la indefinición de la finalidad de la escuela; o el síndrome del alumno edelweis (delicada, rara y blanca flor que sólo crece en las cumbres de los Alpes) intocable, mimado y consentido, tanto en la familia como en la escuela. La constante burla, mobbing o bulling en los centros sobre los alumnos mejores, les hacen esconderse o capitular para estar a la altura de los líderes más ruidosos e irresponsables. Frente a ello, el sistema adopta medidas que no van dirigidas a una llamada de atención a los alumnos; sino a los profesores y a disculparse ante la sociedad: en lugar de exigir responsabilidades a los alumnos agresores, se contratan guardias jurados para disuadirlos y permitirles jugar a la delincuencia temprana ensayando con ellos su astucia.El tercer círculo lo compone la sociedad. En las disfunciones sociales causadas por los alumnos, no los culpa a ellos, se autoinculpa. Es típico de las organizaciones suicidas no velar por su supervivencia. Y ello en un equilibrio entre dos polos: no sólo procurando el desarrollo social para todos equitativo y justo, sino también eliminando las tendencias destructoras antisociales. Pero los análisis que leemos sobre lo ocurrido en Francia ponen el acento únicamente en el primer aspecto, de tal forma que las amenazas de los adolescentes islámicos de segunda generación acosan al Estado-providencia que les acoge y les alimenta, sin reconocer por su parte ningún tipo de deber-obligación-responsabilidad hacia ese mismo Estado y sociedad. Nuevamente la vergonzante actuación del Estado se manifiesta en el miedo, los paliativos y las disculpas por tener que «reprimir» a estos ciudadanos, por lo que recurre a medidas internas como el famoso «toque de queda» eso sí, con efectos «psicológicos» y amenazas de expulsión, también de tipo psicológico, ya que ninguno de los detenidos ha sido expulsado porque se reconoce que ello no es legalmente posible. Pero las actuaciones de los adolescentes no son psicológicas, sino externas y ruidosas. La consecuencia de haber rechazado la educación como liberación, esfuerzo y promoción y haber convertido las escuelas en ludotecas aparcadoras de niños, pasa ahora factura. La pedagogía piadosa produce efectos como la insurrección de los jóvenes musulmanes, según recoge el diario alemán Spiegel. Los jóvenes reconocen que lo hacen porque «se aburren», por su desarraigo, porque se sienten perdedores radicales en una sociedad de ganadores y se aferran a una especie de nihilismo teñido de religión, rehuyendo el compromiso, la responsabilidad y la plena integración, que les permite reafirmar sus diferencias. Si la sociedad me condena yo condeno a la sociedad en una especie de «responda el cielo y no yo» del Tenorio. Las soluciones podrían cifrarse en tres: reprimir el desorden, responsabilizar y reeducar, en un próximo capítulo.

25 comentarios:

cristina robles anton dijo...

En mi opinion debe existir un equilibrio entre la educacion por medio de la familia,la escuela y la sociedad.Es posible compaginar las costumbres propias de cada cultura y las de la sociedad en la que viven.No solo sirve con educar en la escuela,la familia es tambien un factor importante,hay que hacer entender a los niños y jovenes q tienen derechos pero tb obligaciones y responsabilidades, y q unos no se pueden dar sin los otros.Creo que el titulo esta bien aunque pondria solo 'Educar para integrar'.Cristina Robles Anton (Lengua Extranjera)

mayte. 2º ed primaria dijo...

Creo que la educación ha cambiado mucho en pocos años, aún me acuerdo cuando iba a la escuela y el profesor enviaba una carta a casa quejandose de mí, ese día yo iba asustada a casa pensando en la que me iba a caer, sin embargo ahora, es el profesor el que tiene que temer, pues será a él a quien el padre/ madre vaya a regañar,y viendo esa reacción, no es de extrañar que el niño se crezca, se sienta poderoso y no tema a nada, pues sabe que sus padres le respaldarán.
Pienso que un niño es lo que ve en casa, y los padres no deberán dejar la educación de SUS HIJOS, exclusivamente, en manos del profesorado,y si lo hacen, luego encima no vayan dándose de importantes y de padres protectores al centro.El respeto se está perdiendo, entre los propios alumnos, alumnos y profesores e incluso padres e hijos.

Salube dijo...

Escribimos Sara García y Elena Ferrero de 2º de Primaria.

Consideramos que este fenómeno, no es sólo típico de Francia, sino que hace mucho tiempo que se ha ido extendiendo por todo el mundo, pasando desapercibida a los ojos de una sociedad cada vez más permisiva.
Ahora hablemos de tolerancia, que es la gran ausente en la educación de hoy en día, tanto entre los alumnos como en las relaciones alumnos-profesores, lo que hace casi imposible la integración en el sistema educativo, llevando a un aserie importante de conflictos, fracaso escolar, mobbing, boulling, agresiones... sin que nadie les pare los pies y cuando maduren accederán a la nueva sociedad del conocimiento, quedando marcados para toda la vida , y relegados a un puesto de inferioridad; su forma de protestar, consiste en utilizar las estrategias aprendidas en la escuela, como la extorsión, la mentira ,la opresión y el vandalismo, pero a un nivel superior y mucho mas preocupante para los ciudadanos, que intentarán frenar este desastre cuando ya sea demasiado tarde.
Pensamos que un posible camino para terminar con estos conflictos, seria la participación conjunta de la escuela, la familia y la sociedad cambiando el sistema actual.
Salube y Jelen

Cora Gutiérrez (Musical) dijo...

Sí es verdad, que la educación está en manos de los tres sectores que aparecen en el articulo, sociedad, familia y escuela. Estos sectores influyen enormemente en la vida de los niños y adolescentes aunque no con la misma intensidad, ya que la sociedad o la familia tienen un mayor peso en sus vidas. Esto se muestra claramente en la actualidad, la labor que realiza un maestro en una semana puede derrumbarse en cinco minutos con cuatro palabras de los padres. A pesar de esto la solucion no se encuentra echando culpas. La escuela culpa a la familia, la familia a la sociedad... El equilibrio perfecto lo encontraríamos con la colaboracion entre los tres sectores, aunque no es fácil dejar a un lado las ideologías personales para trabajar unidos en un mismo fin.
Relacionado con el tema de Francia, creo que una gran culpa recae en las familias, que preparan a sus hijos para ser aquello que ellos son, y no para aquello que sus hijos quieren ser. Al no preparar a sus hijos, éstos no pueden optar a los mismos puestos de trabajo que optan otros franceses y por ello se revelan. Está claro que por mucho que se hagan oir, no pueden adquirir un trabajo sin preparación, por lo que la solucion es que sus padres los ayuden a aceptar que solo estando preparados pueden acceder a esos puestos.

vic dijo...

Estoy de acuerdo en que las tres partes sean la causa de dicha situación. Pero a mi me parece de gran importancia la influencia de la familia, porque al fin y al cabo es la principal responsable de los alumnos. Los chicos/as a esta edad todavía no tienen criterio para decidir lo que les conviene en un futuro, o si lo tienen estarán muy confundidos con todo lo que les rodea. Sólo se dan cuenta de las consecuencias cuando son adultos y se tienen que enfrentar a la vida laboral, entonces ya es tarde. Pero tampoco se puede culpar del todo a las familias, ya que en la mayoría de los casos no eligieron tener esa vida. Pienso que sería posible que los gobiernos se ocupasen de concienciar a estas familias de que sus hijos/as pueden tener una vida mejor, participando y contribuyendo con la sociedad en la que se encuentran.
No quiero que parezca que toda la responsabilidad ha de recaer en las familias. No niego la influencia de la escuela y de la sociedad, después de todo una es consecuencia de la otra y a su vez de la primera. Victor Astorgano, Ed. Musical.

Melania dijo...

Por una parte, considero que la educación de los alumnos no debe caer sólo en manos de la escuela o de los padres, sino que se debe tener en igual consideración los tres círculos señalados en el artículo: familia, escuela y sociedad. Y es que todos forman parte del entorno cercano al alumno, es lo que más fácilmete va a aprender, lo que ve en casa, de sus relaciones en la escuela, con sus amigos, profesores...
Así, cuando hablamos del síndrome edelweis, no es sólo culpa de los padres porque se haya tratado a los hijos con todos los mimos, o culpa de la escuela porque se haya utilizado una pedagogía sin esfuerzo en la que el niño, bajo mi punto de vista, va a la escuela a pasar el rato más que a aprender. Esa culpa es de todos en general, ya que deben influir de igual manera en su educación.
En lo que respecta a la escuela, la introducción por la LODE y la LOGSE de una educación por una pedagogía de impregnación tiene varias posturas: por un lado, pienso que el hecho de educar mediante una ludicidad,o por impregnación, hace que el alumno se encuetre más dispuesto, más motivado a aprender, porque se le plantean los conocimientos de manera más asequible para ellos; sin embargo, este hecho puede provocar que el alumno, si no le gusta lo que le enseñan, no lo aprenda, porque se encuentra en cierta libertad, ya que se pretende que el alunmno se sienta cómodo aprendiendo.
Por lo que considero que dentro de esta pedagogía no se puede olvidar la más racionalista que se basa en el esfuerzo y en la disciplina. Y es que nos encontramos en una sociedad en la que estamos sometidos constantemente al esfuerzo, por lo que si se da a los alumnos todo hecho, cuando realmente tengan que convivr en esta sociedad, probablemente tengan muchas dificultades para salir hacia adelante. En mi opinión, debería de ser una pedagogía que fusionara ambas.

Sara Rodriguez (L. Extranjera) dijo...

Desde mi punto de vista, y completamente de acuerdo con el texto, en los resultados obtenidos recientemente en los alumnos, es decir, una educación pésima, una falta de tolerancia y respeto hacia los demás... no tiene la culpa ningún factor en especial, sino que todo influye. Por una parte, y para mí quizá lo más importante, está la familia. Allí es donde se supone que los niños van a adquirir los valores que marcarán el resto de su vida. La escuela también tiene importancia en este aspecto, tanto el sistema en sí, como los profesores. Creo que la labor del maestro puede ser maravillosa para la educación de sus alumnos, pero no debemos olvidar que para los niños el máximo ejemplo serán sus padres. La sociedad también toma parte en este asunto: el entorno en el que los niños se mueven puede marcarles mucho y condicionar en alguna medida su vida presente y futura. Pero en cualquier caso, nada adelantamos en culpar a unos u otros. Lo que verdaderamente hace falta es un cambio radical.
En cuanto a el título, yo hubiera optado por "Educar para integrar y para formar ciudadanos responsables, solidarios y tolerantes", ya que este es el fin que perseguimos.

SUSANA CASADO dijo...

Hoy en día vivimos en una sociedad en la que, cada vez más, la escuela es vista como la única responsable de la conducta de los niños. ¿Per, entonces, para qué están sus progenitores? ¿Únicamente para alimentarles y comparles todo lo que se les antoja?
No, lo primero que deben hacer sus familias es concienciarse de que ellos son los primeros responsables de la educación de sus hijos. Deben fomentar en casa actitudes de respeto, tolerancia, integración, etc, ayudando así a que sus hjos posean una educación más rica en valores.
Pero la sociedad también debe participar en la educación de los niños fomentando de igual manera este tipo de actitudes, en vez de aplaudirles por los actos como los que se cometieron en Francia.
Por último, no se puede pasar por alto el papel de la escuela, y más aún, cuando una de sus principales funciones es la de transmisora de los conocimientos necesarios, no sólo conceptuales, sino también actitudinales, para formar alumnos capaces de adaptarse a la sociedad en la que están inmersos.
De esta manera, con el trabajo combinado de familia, sociedad y escuela se estará poniendo fin al síndrome edelweis (título muy acertado para el artículo).

Vane dijo...

En mi opinión, respecto a la pregunta si este fenómeno se extenderá hasta España pienso que es bastante probable que ocurra, si no ha llegado ya.
Imagino que esos adolescentes estan de alguna manera reivindicando sus derechos, y poder sentirse en igualdad de condiciones con el resto de franceses ya que, aunque sus padres en su momento fueron inmigrantes, ellos no lo son.
De todas maneras, esto no justifica las maneras y no creo que la educación dependa solo de la escuela. Si el colegio intenta educarles y una vez que salen de él los padres les consienten todo, no habrá merecido la pena; y lo mismo ocurriria si son los padres los que les educan y el sistema educativo no hace nada. En todo caso, creo que si se toman las medidas necesarias, se está a tiempo de solucionar el problema.
Vanesa

lorena (ed.primaria) dijo...

Estoy de acuerdo en que los tres factores que van a influir principalmente en la educación de los niños son: la familia, la escuela y la sociedad.
Creo que quizá el factor más importante sea la familia, porque los padres inculcarán a sus hijos los valores que ellos crean que son los más adecuados; sin embargo, en mi opinión, la escuela es un factor igual de importante (o debería serlo), ya que los niños pasan en ella la mayor parte de su tiempo. Por otra parte, creo que cada vez la escuela educa menos en valores, ya que algunos como el respeto o la tolerancia hacia los demas se están perdiendo (o, incluso en muchos casos, se han perdido); tanto en la relación profesor-alumno, como entre los propios alumnos.
Por último, está el factor de la sociedad, que también es importante, porque creo que condiciona a los niños. Si los niños ven a su alrededor cada día viloencia, agresiones, malos tratos... acabarán aceptándolo como una cosa normal y cotidiana de la sociedad en que viven.
Ante esta situación, no me extraña que "educar para integrar" sea una labor muy complicada de llevar a cabo. El problema es que todo el mundo se escandaliza, pero nadie propone soluciones (o, al menos, soluciones efectivas). Todos (familia, escuela, sociedad) deberiamos colaborar conjuntamente para cambiar esta situación de violencia que estamos viviendo, ya que estos niños de los que hablamos son nuestro futuro.

Lorena Fernández Barreales
(Educación Primaria)

Cristina Alfageme dijo...

En mi opinión, y a la vista de los resultados obtenidos de la aplicación de uno u otro modelo (pedagogías complacientes vs. pedagogías racionalistas)la solución radica en la búsqueda y aplicación de un modelo intermedio: los niños son niños, y no pueden ser tratados como adultos con rectitud y seriedad, pero con la escuela se pretende su formación, y eso requiere un esfuerzo por parte de los pequeños.
Asimismo considero un problema importante el hecho de que se deje en manos de la escuela la tarea de educar, en la cual, según mi punto de vista, la familia tiene la mayor parte de la responsabilidad.
En cuanto a la sociedad es urgente endurecer las medidas aplicables a los grupos antisociales, puesto que, hasta ahora, el problema solo hace que aumentar, y claro que pronto se extenderá a nuestro país, yo no lo dudo. Es importante parar este fenómeno lo antes posible, y aunque estoy de acuerdo con la igualdad de oportunidades para los inmigrantes, me niego a que por ello las libertades de los naturales queden reprimidas.

Cristina Alfageme Llamazares
2º Lengua Extranjera

Alicia (Ed. Primaria) dijo...

En mi opinión, los tres factores que condicionan la educación de los niños (familia, escuela y sociedad) deben complementarse, ya que si alguno de ellos falla, el resto es inútil.
En primer lugar, la familia es la principal vía a través de la que los niños pueden formarse como personas correctas; si los padres no se comportan ni actúan como adultos civilizados, los niños tampoco lo harán.
En segundo lugar, la escuela debe transmitir la mayor cantidad de contenidos actitudinales posibles, con el fin de que los niños los apliquen en la sociedad.
Por último, la sociedad debe dar ejemplo a los más pequeños, evitando mostrar violencia, racismo, etc.
Desde mi punto de vista, lo ocurrido en Francia no admite justificación de ningún tipo,y creo que, en vez de mirar hacia atrás buscando las causas de ello, habría que mirar al futuro para encontrar soluciones porque, de lo contrario, este fenómeno francés llegará a extenderse en muchos más países.

Astrid dijo...

Astrid ( 2º Lengua extranjera)
Creo que los aspectos que trata el artículo ( familia, escuela y sociedad) están muy relacionados entre sí, por lo que creo que debe haber un equlibrio entre los tres.
Lo que está pasando en Francia no tiene justificación y es obvio que pronto tendremos que enfrentarnos a esos mismos problemas en nuestro país y no va a ser nada fácil encontrar una solución.
Está claro que la educación no depende exclusivamente de la escuela, cierto es que en ella se debería incidir más en valores y actitudes, ya que el niño pasa mucho tiempo en ella, pero de poco sirve que en la escuela se les enseñe unos valores si luego llega a casa y las familias les enseñan otros.
Para mí familia y escuela son la clave de la educación, dependen mutuamente una de la otra.
La cultura también es importante porque va a definir la ideología de los jóvenes, en cierto punto es posible entender el desencanto de esos jovenes franceses ya que sienten que la sociedad los desplaza marginándolos, pero desde luego lo que están haciendo no tiene perdón. Que una cosa es igualdad de oportunidades para los inmigrantes, lo que está muy bien, y otra es dejarles hacer lo que les de la gana, y eso sí que no.

Astrid dijo...

Astrid ( 2º Lengua extranjera)
Creo que los aspectos que trata el artículo ( familia, escuela y sociedad) están muy relacionados entre sí, por lo que creo que debe haber un equlibrio entre los tres.
Lo que está pasando en Francia no tiene justificación y es obvio que pronto tendremos que enfrentarnos a esos mismos problemas en nuestro país y no va a ser nada fácil encontrar una solución.
Está claro que la educación no depende exclusivamente de la escuela, cierto es que en ella se debería incidir más en valores y actitudes, ya que el niño pasa mucho tiempo en ella, pero de poco sirve que en la escuela se les enseñe unos valores si luego llega a casa y las familias les enseñan otros.
Para mí familia y escuela son la clave de la educación, dependen mutuamente una de la otra.
La cultura también es importante porque va a definir la ideología de los jóvenes, en cierto punto es posible entender el desencanto de esos jovenes franceses ya que sienten que la sociedad los desplaza marginándolos, pero desde luego lo que están haciendo no tiene perdón. Que una cosa es igualdad de oportunidades para los inmigrantes, lo que está muy bien, y otra es dejarles hacer lo que les de la gana, y eso sí que no.

leticia peláez dijo...
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leticia peláez dijo...
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leticia peláez dijo...

En mi opinión considero muy importantes los tres factores que intervienen en la educación de los alumnos (familia, escuela y sociedad).
Considero relevante que los niños en la escuela jueguen y se diviertan porque al fin de al cabo son niños y eso es lo que más les gusta hacer, pero eso no es todo, a la escuela se acude para instruirse con esfuerzo, trabajo y disciplina,ya que no debe ser todo diversión y tiempo libre.
En cuanto a la familia, creo que son ellos los primeros y principales educadores de sus propios hijos y que no debería depositar toda la responsabilidad de la educación en la escuela, aunque ésta contribuya en gran medida a su desarrollo y evolución.
Respecto a la sociedad, lo ideal sería que desapareciera la violencia, los malos tratos, las guerras y todos esos conflictos que día a día se van observando en nuestro entorno. Es una tarea complicada, pero con la ayuda de estos factores (familia, escuela y sociedad) puede llegar a paliarse y disminuir si cada uno colabora para conseguirlo.

Leticia Peláez Peláez (2º Lengua Extranjera)

Cris dijo...

Desde mi punto de vista, la escuela no es la única responsable de la educación de los niños, con ella deben de colaborar tanto la familia como la sociedad.
Si nos centramos en las escuelas podremos notar que el alumnado de hoy en día no es como el de antes, con mayor frecuencia se dan casos de bullying o de acoso escolar.
Existen una serie de valores que no son competencia únicamente de la escuela sino que también forman parte de la sociedad y de la familia, ya que no se puede inculcar en la escuela por ejemplo, valores como el respeto y que los niños lleguen a sus casas o que vayan por la calle y las actitudes que observen sobre la tolerancia y el respeto brillen por su ausencia.
En mi opinión el texto refleja de una manera muy clara lo que ocurre en Francia y además lo justifica en el mismo. El título es muy acertado ya que como la flor de edelweis estos chicos son niños mimados, carentes de disciplina, consentido, y en la mayor parte de los casos son los promotores del bullying o burlas hacia los otros.

Creo que la mejor manera de afrontar este tipo de sucesos sería que además de la educación que los niños reciben en la escuela, la sociedad asumiera su papel dentro de la educación de nuestros menores y que los padres colaboraran un poco más en cuanto a la disciplina de sus hijos y a marcar su autoridad ante ellos. Si conseguimos mantener la armonía entre estos tres factores habremos dado un paso importante para la erradicación de muchos problemas la sociedad de hoy en día.


Cristina González Cañón
2ºLengua Extranjera

Anton Basagoiti dijo...

Por desgracia, los guettos existen tanto en EEUU como en Francia. ¿Pueden reducirse significativamente hasta eliminarse? Creo que sí, como pasó con el chabolismo o el analfabetismo en España. Pero con elevados costes sociales y personales y con una utopía política compartida por la mayoría social. No existe el avance social sin problemas ni la soclidaridad sin costes. Si queremos mejorar el mundo esto significa sacrificio y justicia social. También autoridad. Donde no hay autoridad vige la ley del más fuerte, la arbitrariedad del más chulo. Pero autoridad sin igualdad no mola.

J.Héctor dijo...

El problema de Francia se reflejará en España en poco mas que una década. Esa afirmación es la que mas me conmueve a mi al leer este documento; no me gustaría ver esa serie de descontrol en mi país; no quiero temer a salir a la calle por las noches, no quiero estar obligado a llegar a mi casa a una hora, porque el gobierno, de un modo inmaduro, ha impuesto a sus patriotas un toque de queda, y encima dejando a los foráneos afincados con todas su “jeta” en un sitio que no es el suyo, campando a sus anchas mientras disfrutan destrozando coches, bienes inmuebles y demás mobiliario urbano que, casi seguro, ellos no pagan a pesar de que es de “todos”. Y claro, la única vía de escape que se le ocurre al gobierno es “engañar” a esos movimientos delincuentes y terroristas, porque claro, lo único que se puede hacer es amenazar con la expulsión (como de un partido de balompié, o football, como muchos lo llamamos, se tratase); y digo bien con amenazar, porque claro, por otro lado está la otra cara de la moneda, y es que aunque un señor destroce coches, queme papeleras, pegue palizas tremendas a todo el que se le ponga por delante, sea un incivilizado y a mayores, deba un respeto al gobierno o el país que le ha acogido, y le ha dado de comer a él y a los suyos, resulta que NO SE LE PUEDE HACER NADA SEÑORES!! Yo no entiendo nada… porque si yo me salto un semáforo, me ponen la correspondiente sanción, y si no la pago, se me caerá el pelo; pero claro, perdón, olvidaba que estamos hablando de alguien que esta en su propio país, y olvidaba que tienen mas derechos los de fuera que los propios castizos del lugar; por esta regla de tres, resulta que no es “legalmente posible” expulsar a esa gente… y digo yo, ¿por qué no se pueden saltar esa legalización? – vaya, como van a hacer eso, si esta muy mal visto, no ves que hay que hacer lo que dice la ley – pero claro, hay que hacer lo que dice la ley cuando nos da la gana, porque ¿la ley permite realizar esa serie de destrozos en una ciudad como esta pasando en Francia?.
En fin, creo que es un problema de todos, puesto que para que no ocurra eso en España, deberemos comenzar con una educación; el problema principal de todos los alumnos con respecto a su mal comportamiento, a su rebeldía, a su falta de respeto… está en la educación que la familia le de desde siempre, y no tiene la culpa la sociedad, ni el gobierno ni nada de nada, eso es cosa de casa. Pero claro, si por un lado en casina al niñito se le trata como un intocable, y a mayores el sistema educativo se basa en que el educando va al centro escolar a aprender jugando… estamos apañaos. Claro, después nos echamos las manos a la cabeza y nos sorprendemos de que el nivel de cultura, conocimientos y cálculo en España da pena; ¡normal! Si es que yo me río mucho cuando leo en algún sitio, o escucho en boca de alguien aquello de “aprender jugando”. Pero bueno, que me digas que a partir de 6 años el niño tiene que aprender jugando, es de risa oye; la tabla de multiplicar se tiene que estudiar y chapar como toda la vida se ha hecho, sobre todo porque no hay otro modo. Que parece que vivimos en el mundo de mas mariposas por dios, que no nos damos cuenta de que por muchas canciones que Miliki haga con la tabla de multiplicar, y por muchos dibujitos que se pongan de jirafas, elefantes, monitos saltando y demás, al lado de las tablas de multiplicar, no nos van a saltar los números de la hoja a la cabeza así, de golpe y porrazo. Creo que ya somos todos muy mayores para ver enanitos en los bosques, y para darnos cuenta de una vez por todas, que la ciencia infusa no existe, y si existe no vale para nada.
Por otro lado, resulta que queremos estudiar jugando, utilizar el mínimo esfuerzo en nuestra educación, no hacer ni caso a todo símbolo de autoridad (llámalo profesor, padres, educadores…) y basar nuestra infancia y juventud en jugar; pero claro, después, siendo unos idiotas desformados, con nuestros 20 años resulta que queremos un trabajo digno en el que trabajemos 7 horitas al día, con nuestras vacaciones, bien remunerado, y a ser posible, con coche de empresa. Y por supuesto, si no me dan esto, pues ¿qué hago? Pues lo normal, lo que hace todo el mundo, quemar coches, romper marquesinas de autobuses y pegarme con la policía; vamos, lo mas normal… total, como no me van a hacer nada, porque ni quieren ni pueden… pues ale, “¡a la mierda la bicicleta!”.


José Héctor Flecha Berciano
Fac. Educación de León.
Ed. Musical.

Yolanda García Martínez dijo...
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Yolanda García Martínez dijo...

En mi opinión el artículo es muy acertado por lo que se refiere a la descripción de la juventud actual(francesa y española), en el Estado del bienestar. Es cierto que los adolescentes se encuentran con una sociedad que les da de todo.
Podemos distinguir en el artículo el problema social y el problema pedagógico:
El problema social es más profundo y complicado de lo que nos detalla el artículo. Los jóvenes tienen problemas de introducción a la sociedad por culpa suya y de la propia sociedad. Renuncian a la única posibilidad de salir de su situación marginal sin tener en cuenta que la formación es la clave para mejorar su situación. Puede deberse al ambiente que les rodea, pero también a la desmotivación que da tener una buena formación sin que la sociedad se lo reconozca con un buen trabajo. La supuesta integración que realizan las escuelas no es cierta, pues es la sociedad la que integra(generalmente a través del dinero) y no la escuela, en la que se convive pero no en la que se integra.
El problema pedagógico también tiene culpa en
esta situación. La labor de las escuelas debe ser formar a los alumnos, y no educar que es trabajo de las familias. Pretender que las escuelas eduquen y formen a los alumnos es cargarlas con un doble trabajo para el que no son. También la organización escolar implica que todos los alumnos sean iguales, lo que hace que no se premie a los mejores ni se castigue a los peores. La escuela debería además estar enfocada hacia las necesidades reales de los alumnos, y ser estos los que se aprovechen de la oportunidad que se les da con la formación y no ser la escuela la que tenga que resolver los problemas de los alumnos.

Yolanda García Martínez
2º Lengua Extranjera

alejandro dijo...

En este artículo nos muestran la situación de las personas inmigrantes en España y Francia se intenta explicar el porqué de esa desocialización: familia, escuela, sociedad y la manera de educar en los centros educativos. No todos las personas residentes en guetos actúan de la misma manera, hay partes de estos grupos que se integran perfectamente en la sociedad. No estoy de acuerdo en que se haya ido a jugar a la escuela en todos estos años. En mi opinión la mezcla de modelos de educación, un tipo de aprendizaje complaciente sistematizado con esfuerzo es una posible solución a este tema educativo, que intentaremos de una forma u otra cambiar poco a poco.

alejandro dijo...

En este artículo nos muestran la situación de las personas inmigrantes en España y Francia se intenta explicar el porqué de esa desocialización: familia, escuela, sociedad y la manera de educar en los centros educativos. No todos las personas residentes en guetos actúan de la misma manera, hay partes de estos grupos que se integran perfectamente en la sociedad. No estoy de acuerdo en que se haya ido a jugar a la escuela en todos estos años. En mi opinión la mezcla de modelos de educación, un tipo de aprendizaje complaciente sistematizado con esfuerzo es una posible solución a este tema educativo, que intentaremos de una forma u otra cambiar poco a poco.

sergio garcía 2º Primaria dijo...

Yo creo que la clave está en la igualdad y la justicia. También debe haber autoridad, en esto estoy de acuerdo. Quizá estos actos de vandalismos se puedan justificar teniendo en cuenta lo que a estos grupos marginales les envuelve, la violencia, en muchos casos. Debemos acabar con esto y una medicina efectiva sería, primero en la familia y después en la escuela o ambas a la vez, proporcionar una educación adecuada puesto que, en mi opinión es uno de los pilares del ser humano para luchar por estos ideales de igualdad y justicia. Vivimos en una sociedad que corre muy deprisa, se trataría de poder echarla el guante.